Microrrelatos
AGUAS
Atte, Noe.
EL HOMRE PERFECTO
CS SC.
SER O NO SER
Cero no ser.
PECES VOLADORES
Somos seres alados.
EPITAFIO
Veníamos juntos y aquí caí.
META
El hombre que preguntaba siempre, hoy está en Roma.
PREGUNTA
─¿Cuál es tu bebida favorita?
─¡la de negro!.
PROFECIA
En la carrera, los últimos serán los pigmeos.
GUÍA PARA ESCRIBIR MICRORRELATOS
Primero escriba el título, luego el punto.
POLACA
¿Vas a la ciudad…?, si ves a mis colegas políticos, me los adulas por favor.
LUCHADOR
Era un hombre alto y fornido, tenía una mosca por mostacho
y era un fanático de la miel del triunfo.
TUERTO
Recorría la ciudad en hombros, y aunque no podían verlo, todos aplaudían
porque era el rey.
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sábado, 20 de octubre de 2007
Jorge Chaleco
Mi existencia Rutinaria
No depende de mí
Ni de Dios ni del Destino
Tampoco depende de la Esperanza
Depende y pende
En el hilo de las cosas
Más diminutas
E i n t r a n s c e n d e n t e s .
No depende de mí
Ni de Dios ni del Destino
Tampoco depende de la Esperanza
Depende y pende
En el hilo de las cosas
Más diminutas
E i n t r a n s c e n d e n t e s .
Juan Pablo Rochín
EL CUBO ADVERSO
“Vamos al cubo de la casa”, dijo a su enamorada. Ella asintió. Un viento siniestro les cerró la puerta dejando a cada uno por un lado del cubo. “No te hagas, amor. Sácame de este cubo sin paredes ni perilla en la puerta antes de que mamá note mi ausencia”, y la respuesta fue: “No; ábreme tú, no te hagas, amor. Sácame de este cubo sin paredes ni perilla en la puerta antes de que mamá note mi ausencia”, y la respuesta fue:
MEDIEVAL
Aquella vieja que arde en la hoguera un día le gritó “Salta, rana”, al muchacho que la insultaba todos los días en la plaza donde pedía limosna, y el joven se descompuso en una masa gelatinosa de músculos que los otros niños torturarían luego al hacerlo saltar.
MI PIEL
Dije que sí, que te amo con todo mi corazón. Que si no tienes inconveniente puedes pasar a mi casa y pedirle permiso a mis padres formalmente para salir contigo, porque sé que te quiero y te deseo más que como amigo, sino como compañero de vida. No me subas los vidrios, mira, me excitas, lo sabes, me arde más que el deseo tu mano bajo la pantaleta. Se eriza mi piel, se me cubre de manchitas rosadas el busto, puedes notar eso, que se me carboniza el alma bajo el cuero, que el calor dentro de mí se extiende hasta el asiento trasero, hasta la cajuela, el motor y las llantas. No me dijiste eso, sobre darte la prueba, pero si la quieres aquí la tienes: mi cuerpo ardiendo con gasolina en el fondo del barranco.
“Vamos al cubo de la casa”, dijo a su enamorada. Ella asintió. Un viento siniestro les cerró la puerta dejando a cada uno por un lado del cubo. “No te hagas, amor. Sácame de este cubo sin paredes ni perilla en la puerta antes de que mamá note mi ausencia”, y la respuesta fue: “No; ábreme tú, no te hagas, amor. Sácame de este cubo sin paredes ni perilla en la puerta antes de que mamá note mi ausencia”, y la respuesta fue:
MEDIEVAL
Aquella vieja que arde en la hoguera un día le gritó “Salta, rana”, al muchacho que la insultaba todos los días en la plaza donde pedía limosna, y el joven se descompuso en una masa gelatinosa de músculos que los otros niños torturarían luego al hacerlo saltar.
MI PIEL
Dije que sí, que te amo con todo mi corazón. Que si no tienes inconveniente puedes pasar a mi casa y pedirle permiso a mis padres formalmente para salir contigo, porque sé que te quiero y te deseo más que como amigo, sino como compañero de vida. No me subas los vidrios, mira, me excitas, lo sabes, me arde más que el deseo tu mano bajo la pantaleta. Se eriza mi piel, se me cubre de manchitas rosadas el busto, puedes notar eso, que se me carboniza el alma bajo el cuero, que el calor dentro de mí se extiende hasta el asiento trasero, hasta la cajuela, el motor y las llantas. No me dijiste eso, sobre darte la prueba, pero si la quieres aquí la tienes: mi cuerpo ardiendo con gasolina en el fondo del barranco.
Karla Sotelo
A Federico García Lorca
Y las palomas convocaron con sus vuelos
Una desgarradora ausencia poética.
–Siéntate musa y cántanos al oído un suspiro
que nos sepa a Granada, Córdoba o Sevilla.
–Bailaremos silenciosos
en el espacio lunar de la cola de un piano
¿Dónde has quedado Fuente Vaqueros?
Hemos dejado que tu voz
Se coma al mundo.
Y en un andar de costales rotos
Nos abandonamos en tus sueños.
Y las palomas convocaron con sus vuelos
Una desgarradora ausencia poética.
–Siéntate musa y cántanos al oído un suspiro
que nos sepa a Granada, Córdoba o Sevilla.
–Bailaremos silenciosos
en el espacio lunar de la cola de un piano
¿Dónde has quedado Fuente Vaqueros?
Hemos dejado que tu voz
Se coma al mundo.
Y en un andar de costales rotos
Nos abandonamos en tus sueños.
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