martes, 30 de octubre de 2007

Vico Caballero

Poema III
Del poemario inédito Por las nupcias de las nupcias

Ante los días trabajo arduo
Los días tráfico pesado
Calles y avenidas inundadas

Ante las mañanas con prisas
Las mañanas con sueño
Café con leche y huevos crudos

Ante la hora de comida rápida
La hora de checar tarjeta
Jefe y compañeros caras largas

Ante la ruina de los heraldos negros
La ruina de las familias
Golpes y caricias pan nuestro

Ante el tedio de la rutina diaria
El tedio de la cena
Frente al televisor que nos envenena

Ante todo y contra todos
Lo que se necesita
Es tan simple como una mirada cómplice
Una mirada de angustia compartida
De angustia por tanto capítulo repetido

Y tus manos cálidas y sinceras
Y tu cuerpo tibio y húmedo
Y tus sueños impensables y vitalicios
Y ya.

Vianey Ruelas

Esta noche
mis manos acarician
las piernas más hermosas
que he tocado en tu ausencia
Mis manos buscan el brotar del río
para lavar el llanto de mi cara
para roer desde temprano
cualquier cosa
que no sea tu recuerdo
Mis manos van como un ejército que marcha
que percute
que rodea
la suave piel de un árbol que despierta
Mis manos ya sin apetito
entre todo nada buscan
nada
Buscan el hueco
de donde te arrancaste
para quedarme ahí
para taparme
de la soledad helada de la tarde

Martha Lizeth Sepúlveda González

El grito

Proyectando esperanzas
a un pasado frustrado
con los pies cortados
sin manos y la lengua
hecha jirones

Observo y pienso
En tu caída
Sigo proyectando

El viento hace volar
la tinta de tus manos
pero sólo piensas en levantar
tu cara del suelo
se ha manchado

Sigo trazando
sobre la sombra de mis ojos
con tinta diáfanael silencio que provoca tu palabra

Calafia Pozo

Urgencia

Hoy, ahora
Un dólar
Una carta
Suena el celular

Más tarde, mañana
El abrazo
La caricia
El poema

Hoy el polvo
El silicio
Te quiero ahora
Otra vez
Más fuerte

Otra noche
Otra botella
Otra mañana macilenta
otra centuria
y su canción olvidada

algo es menester
y me observa silencioso
en el estroboscopico vaivén de mi urgencia

BRYAN KLETT GARCÍA

LA UNIDAD EN LA MULTIPLICIDAD

A media luz, una mano encuentra la otra, el miedo y el pudor se escurren entre los dedos, lazos de temerosa confianza. Una mirada desvía su atención de un beso invasivo, mientras que la otra contempla cómo los últimos resquicios de la inocencia se esfuman de su interior; exudándolos como la mala toxina que hizo hervir la sangre hace media hora ya.El orgasmo ha quedado atrás como un fruto seco, dañado pero intacto, y los desvelos de conciencia retoman su lugar frente a la inmensa oscuridad de angustias. La fría ignorancia ha cesado como un efecto secundario y la chispa de la madurez se ha disparado contra todos los poros de estos dos seres que, ante la enorme plenitud de un cariño perpetuo, ahora ruedan colina abajo en un vaivén de nuevos amores, interesantes calores, y estruendosos sabores.Y espero que, con la prudencia corrompida, la quietud excitada y la sutileza olvidada; sea merced de estos dos que en su memoria quede la fuerza y la ancha hondura del compromiso que los empujó a este choque de sueños. Matiz de cuerpos.

jueves, 25 de octubre de 2007

Fatum suplemento #6

El próximo suplemento saldrá este domingo 28 de octubre. El número viene cargado de poesía, ojalá lo disfruten. La próxima semana estaremos subiendo todo el material que se publicó. Por acá andamos.

sábado, 20 de octubre de 2007

J.M. Agúndez Espinoza

Microrrelatos



AGUAS
Atte, Noe.


EL HOMRE PERFECTO
CS SC.

SER O NO SER
Cero no ser.

PECES VOLADORES
Somos seres alados.

EPITAFIO
Veníamos juntos y aquí caí.


META
El hombre que preguntaba siempre, hoy está en Roma.

PREGUNTA
─¿Cuál es tu bebida favorita?
─¡la de negro!.


PROFECIA
En la carrera, los últimos serán los pigmeos.


GUÍA PARA ESCRIBIR MICRORRELATOS
Primero escriba el título, luego el punto.


POLACA
¿Vas a la ciudad…?, si ves a mis colegas políticos, me los adulas por favor.

LUCHADOR
Era un hombre alto y fornido, tenía una mosca por mostacho
y era un fanático de la miel del triunfo.

TUERTO
Recorría la ciudad en hombros, y aunque no podían verlo, todos aplaudían
porque era el rey.

Jorge Chaleco

Mi existencia Rutinaria
No depende de mí
Ni de Dios ni del Destino
Tampoco depende de la Esperanza
Depende y pende
En el hilo de las cosas
Más diminutas
E i n t r a n s c e n d e n t e s .

Juan Pablo Rochín

EL CUBO ADVERSO


“Vamos al cubo de la casa”, dijo a su enamorada. Ella asintió. Un viento siniestro les cerró la puerta dejando a cada uno por un lado del cubo. “No te hagas, amor. Sácame de este cubo sin paredes ni perilla en la puerta antes de que mamá note mi ausencia”, y la respuesta fue: “No; ábreme tú, no te hagas, amor. Sácame de este cubo sin paredes ni perilla en la puerta antes de que mamá note mi ausencia”, y la respuesta fue:

MEDIEVAL
Aquella vieja que arde en la hoguera un día le gritó “Salta, rana”, al muchacho que la insultaba todos los días en la plaza donde pedía limosna, y el joven se descompuso en una masa gelatinosa de músculos que los otros niños torturarían luego al hacerlo saltar.

MI PIEL
Dije que sí, que te amo con todo mi corazón. Que si no tienes inconveniente puedes pasar a mi casa y pedirle permiso a mis padres formalmente para salir contigo, porque sé que te quiero y te deseo más que como amigo, sino como compañero de vida. No me subas los vidrios, mira, me excitas, lo sabes, me arde más que el deseo tu mano bajo la pantaleta. Se eriza mi piel, se me cubre de manchitas rosadas el busto, puedes notar eso, que se me carboniza el alma bajo el cuero, que el calor dentro de mí se extiende hasta el asiento trasero, hasta la cajuela, el motor y las llantas. No me dijiste eso, sobre darte la prueba, pero si la quieres aquí la tienes: mi cuerpo ardiendo con gasolina en el fondo del barranco.

Karla Sotelo

A Federico García Lorca


Y las palomas convocaron con sus vuelos
Una desgarradora ausencia poética.
–Siéntate musa y cántanos al oído un suspiro
que nos sepa a Granada, Córdoba o Sevilla.
–Bailaremos silenciosos
en el espacio lunar de la cola de un piano
¿Dónde has quedado Fuente Vaqueros?
Hemos dejado que tu voz
Se coma al mundo.
Y en un andar de costales rotos
Nos abandonamos en tus sueños.

Portafolio



Elizabeth Camacho

Espíritu libre dedicado a difundir su sentir a través del arte. Nació en el año de 1985, en un lugar llamado Autlán, Jalisco; durante este sueño llamado vida a utilizado el tiempo en aprender el arte de la pintura, experimentando con técnicas, colores, contrastes y texturas, hasta llegar a plasmar con cada pincelada ese nuevo sentimiento convertido en mensaje, que desde lo más profundo de su ser se emana.

Ha participado en numerosas exposiciones colectivas e individuales, difundiendo en cada una de ellas su visión y perspectiva de la vida, atraída por el movimiento y la belleza humana, ha sido reconocida en diversos concursos y muestras culturales.

Es ella sólo espíritu en constante crecimiento, que radicando en la ciudad de Mazatlán, vive día a día mostrando libremente su sentir con unos humildes trazos.

ing.caelico@gmail.com

Ariana Meza Meza

Comunión


Los gemidos resuenan en la pared de mi alma

estamos ya

tendidos en la arena

esperando que el agua lave nuestras caras

no hay tiempo

sólo nosotros

sólo los cansados músculos recuerdan la cabalgata

que apenas apreció y se desvanece

emulamos a los muertos

pero con un tenue latido

nos sentimos uno

descansamos

el viento limpia nuestros labios...

Alejandra López Tirado

El titiritero


El titiritero observaba su obra en silencio, no había guión y los hilos eran invisibles. El títere se enredaba solo, imaginaba, esperaba y creía suspendido en el mundo irreal, el mundo, que creaba a partir de la nada, del silencio, de la no respuesta, del no compromiso.
El cuento era tan claro como un hoyo negro, sin dirección y con el único sentido de la realidad alterna, que el títere creía forjar. Nada y todo se confundían en el no espacio, en el no tiempo, en la no promesa.
Destino cruel, manipulador, que enredaba y desenredaba, lastimando, ¿Quién podía ser responsable? Los hilos se movían solos, el títere en la inercia se había dejado ir, nadie le dijo que se moviera, no hubo palabra escrita o hablada, que le diera derecho a pensar, sentir, creer, se movía solo, el titiritero sólo observaba, de vez en cuando jalaba un pequeño hilo de forma tan sutil, que era imposible notar su presencia en la historia.
Libre albedrío lapidado por la fuerza de la imaginación, fuerza motora que suspendía, elevaba y dejaba caer al títere dejándole profundas marcas, rasgando vestiduras y volviéndolo a llenar de ideas, ilusión, esperanza.
Era uno, eran dos, no eran nada, sólo el títere bailaba. Iba y regresaba solo a la nada y de la nada, ¿Le dijo alguna vez, que había historia? ¿Le mostró algún camino? ¿Acaso no fue claro cuando lo creo?
Nunca habló, jamás contestó, respiraba muy de cerca y su aliento daba vida, pero el fin no era fundirse en una historia con su títere. Saber que se tiene el control es lo único que vale para un buen titiritero, jala y suelta el hilo lastimando la madera, que pacientemente se hiere ocultando su dolor en la esperanza.
Una, dos, tres, cuatro marcas y el titiritero sigue observando en silencio, un día, sin más cortará los hilos y dejará caer al precipicio al títere que cree tener vida, en la basura junto a los deshechos anteriores se dará cuenta que no fue nada, que su madera fracturada no se repondrá, porque se ha secado.
Un día llegó la razón…
y el títere jaló el hilo, puso frente a sí al titiritero y en silencio desató los nudos, dio vuelta a los hilos, mostró su madera herida. El titiritero observaba en silencio.
Vida y muerte, entrega y ruptura. Cada hilo borraba un no camino dejando huella profunda; torcía y destorcía sentidos; hurgaba en el pasado vacío y por instantes se volvía poner a las órdenes del titiritero.
La historia estaba apunto de empezar o acabar, pero no más títere suspendido en la nada. El titiritero observaba en silencio, indiferente, marcando líneas en hojas amarillas, revisando los materiales de que estaba hecho aquel títere al que le había hecho creer que era único, especial e insustituible. En silencio encontraría la falla y en silencio volvería a ser dueño de los hilos.
Vacío atrás, vacío adelante, juego sin sentido, baile para uno solo, aliento de vida efímera, que llegaba dos segundos antes de la muerte. Los hilos se volvían a tensar y el títere volvía a creer. ¿Hasta dónde o hasta cuándo?
No había luz ni camino marcado, el titiritero observaba en silencio, sus manos inmóviles, calladas, imaginaban nuevos hilos y materiales, una nueva creación, una palabra nueva o desgastada, pero que sirviera a un nuevo plan.

Jorge Alberto Chaleco Ruiz

La Poesía no es un atentado celeste
Es el lugar, el punto de encuentro
Con lo previsto, con lo predicho.

La Poesía desciende de las nubes de todas las cosas
Convirtiéndose en lluvia.
Desciende del aire; de lo más etéreo, y eterno.


Es la conclusión de siglos remotos y cercanos
Es también premonición de siglos venideros

Nace en el corazón que es fuego
Fuego que jamás se apagará
Porque es amor e imaginación.

Poesía nace también como la respuesta
inmediata del alma: lago transparente
Donde a diario se mira el rostro.

Digo que la poesía no es un atentado celeste,
Es solo un lugar, un punto de encuentro,
¡Es el epicentro del temblor!

Sara Bogarín

Día de playa


A quién se le habrá ocurrido cavar este pozo en medio de la playa. Ha sido larga la noche en este lugar tan estrecho y aunque parece que ya es de mañana casi no puedo ver nada, todo está oscuro aquí abajo y el cielo es apenas un punto luminoso que parece estar tan lejos. Sólo espero que mi familia no tarde en despertar y dándose cuenta de que falto venga a buscarme y sacarme de aquí porque hace mucho calor y tengo arena en los ojos, además me da miedo que antes de que alguien escuche mis gritos las paredes se vengan abajo y quede yo sepultado, será mejor que intente salir. Trato de asirme a la pared estirándome lo más alto posible y brinco al mismo tiempo que intento levantar mi cuerpo tirando de una piedra que encontré incrustada en la pared, pero no logro avanzar nada, antes la pared comienza a derrumbarse; vuelvo a intentarlo, pero esta vez se me ocurre que en lugar de volver a trepar verticalmente podría intentarlo de lado, así que apoyando un costado en el fondo del agujero coloco mis extremidades sobre una pared y me desplazo lateralmente; logro, aunque lentamente, avanzar más que en el primer intento, eso me anima por lo que continúo esforzándome y conforme trepo lo que en un principio pareció muy difícil se va haciendo más ligero, ahora puedo moverme mas rápido y no se me dificulta en nada asirme a la pared de arena. Ya está cerca la salida, puedo escuchar el mar reventado allá afuera, continúo ya despreocupado, pero deseoso de llegar a la orilla y refrescarme.
Finalmente la salida, lo logré, estoy fuera. A lo lejos acampa una familia, y yo sacudo mis tenazas y avanzo hacia el mar.